El grupo de hoy ya nos ha metido de lleno en un plano más psicológico, instructivo para saber reconocer en que punto estamos, nuestra ventana de tolerancia.
Ha empezado bien, con la terapeuta explicándonos varias cosas muy interesantes y mientras avanzaba la tarde y las explicaciones, nos preguntaba nuestra opinión, también en qué situación creíamos que estábamos.
No me ha sorprendido reconocerme en el estado de alerta constante. Siempre asustándome de una puerta entre abierta, de los golpes fuertes, aspavientos que hace la gente o simplemente, alguien alzando la voz. Creo que he vivido así casi toda mi vida.
También me he reconocido perfectamente en esa fase de ocupar la mente todo el tiempo para evitar que me invadan los pensamientos. Evitar tener que recordar cosas que son demasiado dolorosas y que te hacen conectar con un pasado que no quieres recordar.
Cuando hemos profundizado en la ventana de tolerancia, no he sido capaz de reconocer la mía, pero si las otras etapas. La hipo estimulación y desregulación, o mi piloto automático (como yo le llamo) que a veces me hace llegar al trabajo sin saber muy bien cómo, incluso llorando mientras voy conduciendo sumida en mis pensamientos y horrores del pasado.
También la hiper estimulación, que es como me siento en algunas ocasiones en el trabajo y en mi propia casa en las que siento que todo se me va de las manos y estoy incomoda porque lamentablemente siento que no son mi lugar seguro.
Llegado cierto punto, no recuerdo demasiado bien ahora porque, en el que le ha preguntado a una compañera y ella no ha podido aguantar más lo que le había sucedido.
Con cada palabra que decía, me sentía mal por ella, pero también sentía rabia, impotencia y dolor porque le hubiera ocurrido y hubiera tenido que vivir esa experiencia.
Rabia dirigida hacia la persona que tenía que haberla protegido e impotencia por no poderle dar un rodillazo a ese chico que se cree con el derecho de aprovecharse de una chica que, además, le estaba rechazando.
¿Cuándo un NO se va a entender a la primera?
Ha sido muy frustrante, pero sin duda he intentado apoyarla de la mejor forma que he sabido. Es una valiente que ha podido defenderse y decir no, basta.
Definitivamente, no se puede negar que hay lobos con piel de cordero. Personas que fingen ser amigos tuyos pero que en el momento de la verdad es mejor tenerlos lo más lejos posible.
Espero y deseo que hablarlo le haya servido para poder desahogarse, para sentirse mejor consigo misma y poder descansar y recuperarse. Si algo he aprendido en estos dos últimos años, es que guardarse las cosas no le hace bien a nadie.
Tengo ganas de que llegue el próximo jueves y ver que nos depara la nueva sesión. En principio las sesiones duras iban a ser más adelante, pero creo que hemos empezado con fuerza e intensidad desde el principio y tendré que prepararme mentalmente para no acabar destrozada necesitando que me levanten con pinzas los viernes porque me siento como si me hubiera pasado un tren por encima de lo cansada y agotada que me levanto.
Añadir comentario
Comentarios